ABRA Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa

El tapón y la botella de cristal

Dos innovaciones aparecen en esta época una de ellas es la botella de vino que en sus comienzos tenía un aspecto más redondo que alargado, debido a que es más fácil obtener esta forma al tratar el vidrio soplado (técnica de la época). Las mejoras sobre la composición del vidrio que ya hacía la escuela veneciana en el siglo XIII, hace que se empiecen ya construir en el siglo XVII botellas de vidrio resistentes al transporte de largas distancias, con formas homogéneas. La aparición de los vinos espumosos necesitaba de mejoras técnicas en la construcción de botellas que pudiesen resistir la presiones de gas (CO2) que necesitaba la fermentación en botella. Las botellas de cristal de esta época rondaban entre los 700 ml a 800 ml debido a que era la cantidad más fácil de poder ser transportada por una persona.

 

Aproximadamente en el año 1720 se empezaron a construir botellas más alargadas. Las impurezas del vidrio las hacía de color verde o incluso oscuras (lo que favorecía la conservación del vino). En 1821 Ricketts & co. Glassworks Bristol patentó una forma de elaborar mecánicamente botellas de la misma forma, así nació la actual botella de vino.
La segunda innovación vino acompañada del uso de la botella de cristal. Las botellas se tapaban con cera, lacre, yeso, u otros medios disponibles, hasta que alguien empezó a emplear la corteza del 'quercus suber' [alcornoque], denominada corcho. La segunda mejora que afectó a la comercialización del vino fue el uso de tapones. El tapón aisla el vino del oxígeno de la atmósfera y permite de esta forma que vaya adquiriendo un bouquet característico.
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