ABRA Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa

Periodo Al-Ándalus

En el siglo VII emerge desde Medina y la Meca una nueva religión: el Islam. Se extiende desde Afganistán hasta el sur de la frontera de Imperio bizantino. Avanzando hasta invadir parte de la península Ibérica y derrotar a los visigodos en la Batalla del Guadalete en el año 711, pasan los Pirineos y, en el año 732, se detiene el avance musulmán en la Batalla de Poitiers, liderada por el franco Carlos Martel. Esta derrota repliega al imperio musulmán detrás de los Pirineos, ocupando la península durante casi ocho siglos en lo que se denominó Al-Ándalus.

Los preceptos religiosos islámicos prohíben la ingesta del vino, pasando a ser una bebida tabú. O, lo que es lo mismo, "halal" según las leyes dietarias del Islam. A pesar de ello el consumo de vino no desaparece aunque sí queda reducido a una mínima expresión. Alguno de los altos mandatarios como Abderramán III gustaban de incluir vino en sus fiestas y toleraba su consumo siempre que fuese moderado.

Durante el Al-Ándalus la uva se vendimiaba con el objeto de tomar su fruta, que a veces desecaban en forma de pasas, elaboraban un mosto cocido que adquiría la consistencia de jarabe y que se denominaba rubb (origen etimológico de la palabra arrope). A pesar de las prohibiciones religiosas musulmanas todas las clases sociales andalusies bebían vino y el delito de embriaguez era juzgado con penas leves. Durante algún tiempo algunos alfaquíes ortodoxos se quejaron de semejante trangresión y fue motivo durante el reinado de Al-Hakam II para arrasar las viñas. En muchas ocasiones se comercializaba el vino con la excusa de que era un producto vendido a mozárabes. Su adoración hace que existan poemas dedicados al vino, por autores como Abu Bakr Muhammad o el rey de la taifa de Sevilla, al-Mu'tamid.

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